Historia del Horton Grand Hotel

Edificios históricos en San Diego

Los orígenes del Horton Grand Hotel

La historia abunda en el Horton Grand Hotel, que es una restauración de dos hoteles históricos independientes: El Grand Horton Hotel y el Brooklyn-Kahle Saddlery Hotel.
Los dos hoteles se construyeron a mediados de la década de 1880 y se situaban originalmente donde se erige actualmente el centro comercial Horton Plaza.

1886 – nacimiento del elegante Grand Horton Hotel

1886 – nacimiento del elegante Grand Horton Hotel


Inaugurado en 1886, el Grand Horton Hotel era un edificio victoriano elegante con decoración italiana construido por el inmigrante alemán Peter Mayerhofer en un deseo por reproducir el Innsbruck Hotel en Austria.


Fue edificado por los importantes arquitectos de San Diego Comstock y Trotsche.


El hotel fue una de las 300 estructuras levantadas durante el auge de la década de 1880 para que pudiera adaptarse a la llegada de personas a la pequeña ciudad costera de 5.000 habitantes. Más de 26.000 visitantes se dirigieron en masa a la ciudad después de la llegada a San Diego del primer ferrocarril transcontinental en 1885.

Wyatt Earp, célebre huésped del Horton Grand Hotel.

En 1886, a la edad de 38, el famoso abogado Wyatt Earp llegó a San Diego a instancias de su hermano Virgil para investigar los informes de un auge inmobiliario en lo que se llamó "la tierra del mar en el que se pone el sol."


Aunque fue tan glorificado como vilipendiado en su papel de dominador del oeste, debido principalmente a su participación en el infame duelo de O.K Corral, Earp era de hecho un aventurero itinerante y un oportunista que pasó gran parte de su vida saltando de ciudad en expansión a ciudad en expansión.


Wyatt Earp pasó siete años como huésped del hotel. 

1887 – Nace el Brooklyn-Khale Saddlery Hotel – Hotel de estilo victoriano cowboy – Wyatt Earp vivió aquí durante 7 años

1887 – Nace el Brooklyn-KhaleSaddlery Hotel de estilo victoriano cowboy – Wyatt Earp vivió aquí durante 7 años


El Brooklyn Hotel, un edificio menos formal con un estilo que se ha venido a denominar informalmente victoriano cowboy, se inauguró en 1887. Wyatt Earp vivió en este hotel casi los siete años en los que estableció su residencia en San Diego.


Llamado originariamente el Brooklyn Hotel, posteriormente alargó su nombre hasta ser conocido como el Brooklyn-KhaleSaddlery después de que una importante tienda de sillas para montar y arneses ocupara la planta baja del hotel en 1912 y permaneciera abierta durante los siguientes 66 años.  


El KhaleSaddlery realizaba sillas de montar talladas a mano y colocaba tachuelas para importantes personalidades como Tom Mix y Roy Rogers, además de otras estrellas cinematográficas y de los rodeos. Deténgase en el lobby para "saludar" al sol.

1891 – Presidentes y Reyes eligen el Grand Horton Hotel

1891 – Presidentes y Reyes eligen el Grand Horton Hotel


En 1891, la Cámara de Comercio alquiló el espacio de la planta baja del Grand Horton Hotel y se convirtió en un punto central de la actividad cívica. La Sociedad de Historia Natural utilizó el Grand Horton Hotel para mostrar sus colecciones e importantes figuras pasaron por el hotel cuando visitaron la ciudad durante esos años, incluidos el Presidente Benjamin Harrison y el Rey Kalakaua de Hawaii.


Un importante sandieguino, el coronel Ed Fletcher vivió en una habitación del hotel durante la década de 1890. Posteriormente, Fletcher desarrolló áreas en la región del East County de San Diego, incluido el Mount Helix, y fue responsable de diseñar los planos de la ciudad Del Mar. Las colinas Fletcher y la carretera Fletcher Parkway reciben el nombre en su honor.

Diciembre de 1912 - Acumulación de polvo – Surgimiento de Chinatown

Diciembre de 1912 - Acumulación de polvo – Surgimiento de Chinatown


Después de que el polvo de la gran Gran Redada se asentara, menos de un mes después, el 6 de diciembre de 1912, la bola de demolición arrasó gran parte del distrito Stingaree y la zona se convirtió gradualmente en Chinatown, donde los inmigrantes chinos, que suponían escasamente el 3% de la población local, empezaron a conseguir empleos como cocineros, obreros, trabajadores de lavandería, pescadores, amas de llaves, comerciantes, oficinistas y médicos.


Una hospedería china se levantaba en la esquina de 3rd y Island Streets y Ah Quin, el alcalde no oficial de Chinatown, vivió en el edificio contiguo, justo al sur del Horton Grand Hotel en 3rd Street.

1912 - Ida Bailey y la gran redada

San Diego Fashion Week y desfiles en el Horton Grand Theater - Tarifa especial en el Horton Grand Hotel San Diego

1912 - Ida Bailey y la gran redada


La gran redada se planificó finalmente para el 11 de noviembre de 1912. A las 6:00 del domingo por la mañana, la policía entró en el distrito, detuvo a 138 mujeres y pusieron en libertad a todos los hombres arrestados en la redada. El alcalde propuso dos opciones a las mujeres: o bien podían abandonar su profesión y aceptar un trabajo en el ayuntamiento o aceptar un billete solo de día a Los Ángeles.


Se dice que tan solo dos mujeres aceptaron su oferta: una de ellas pasó a trabajar en la centralita del ayuntamiento. Podrá ver una viñeta que rinde un homenaje a esta mujer en el ascensor norte del Horton Grand Hotel.


Después de que el polvo de la gran Gran Redada se asentara, menos de un mes después, el 6 de diciembre de 1912, la bola de demolición arrasó gran parte del distrito Stingaree y la zona se convirtió gradualmente en Chinatown, donde los inmigrantes chinos suponían escasamente el 3%

Renovado y trasladado, el hotel más antiguo en San Diego se coloca en una posición inmejorable para un futuro brillante en San Diego

El experto viajero de negocios siempre tendrá un ojo puesto en lo esencial. El alojamiento puede sorprenderle más que cualquier otro gasto del viaje. Pero las tarifas de los principales hoteles varían muy poco. ¿Dónde está escrito que los viajeros de negocios tiene que preocuparse de lo esencial en una habitación individual aséptica en una de las cadenas hoteleras intercambiables que dominan en la mayoría de las ciudades? En ningún sitio.


En San Diego, hoy en día, el mejor hotel del centro es el único, renovado e independiente Horton Grand Hotel que recuerda a los magníficos y antiguos hostales de antaño.


El nuevo Horton Grand Hotel, en los límites del distrito histórico Gaslamp es actualmente el hotel más antiguo de San Diego. Y probablemente, el mejor. 

Década de 1970 – Nuestros dos hoteles luchan por su supervivencia

Fashion Week de San Diego 2014, 30 de septiembre al 6 de octubre - Tarifa especial disponible en el Horton Grand Hotel

Década de 1970 – Nuestros dos hoteles luchan por su supervivencia


A finales de la década de 1970, dos de los pocos edificios históricos que aún estaban en pie, los hoteles Grand Horton y elKhaleSaddlery, iban a ser demolidos para abrir paso al proyecto de desarrollo comercial Horton Plaza.


Sin embargo, siguiendo la visión de un promotor local llamado Dan Pearson y después de un valiente y complejo esfuerzo por salvar estos dos edificios por parte de activistas de preservación histórica locales y la organización con sede en San Diego Salvemos nuestro Patrimonio, ambas estructuras se salvaron de la demolición.


Pearson participó en una extenuante campaña por salvar el edificio que, en aquellos tiempos, se había convertido en un albergue para indigentes. Pero el ayuntamiento de la ciudad votó a favor de su demolición.


Pearson y un arquitecto llamado Wayne Donaldson comenzaron a consultar a dos carpinteros octogenarios, quienes sabían cómo se habían levantado estos viejos edificios (con arena de la playa entre los ladrillos, por ejemplo, en lugar de argamasa). Pearson adquirió el condenado hotel a tiempo por 1$. Reemplazó la infraestructura de secoya por la mano de obra necesaria para desmontar el edificio. Encontró la ubicación perfecta para su resurrección, al final del distrito de Gaslamp, tan solo a dos manzanas del Horton Plaza. Después de cinco meses de esfuerzo, el glorioso y antiguo Horton Grand hotel se encontraba dividido en 10.000 piezas en un almacén, con cada elemento numerado y catalogado.


Ya que los edificios de ladrillo no tenían refuerzos, ni soporte interno, no se podían levantar y desplazar. Se pudieron rescatar más de 40 toneladas de materiales y objetos. Los miradores originales, barandillas, rejas de hierro, puertas y marcos, decoración exterior victoriana y 82.000 ladrillos pudieron recuperarse.


A finales de 1982, Pearson se enteró de que el Ejército de Salvación (Salvation Army), propietarios del KhaleSaddlery Hotel, iban a demolerlo también para construir un estacionamiento. Surgió la idea de recuperar el segundo edificio y colocarlos juntos, conectándolos por un patio y un atrio.


La empresa Sixteen Penny Construction Company desmanteló con cuidado las piezas para garantizar una restauración apropiada. La tarea de restauración más laboriosa fue la escalera de roble dividida del Horton Grand Hotel, que con un precio de 200.000 $ también fue el objeto más caro de restaurar.


Aunque se trataba más de un trabajo de recreación imaginativa que de restauración. Los conservacionistas puros de fuera de San Diego mostraron su desacuerdo y al proyecto le fueron denegadas las ventajas fiscales de la inclusión en el registro federal de lugares históricos. Pero 12 millones de dólares después, en 1986, en el centenario de sus progenitores, el Horton Grand Hotel reabrió sus puertas, en el estilo más elegante que hubiera conocido.

Pearson – El hombre que levantaba hoteles

Pearson – El hombre que levantaba hoteles


Anteriormente, Pearson era un dinámico financiero de San Diego, enganchado en semanas laborales de cien horas. Ganó y, a continuación, perdió millones de dólares en alimentación de ganado. En 1978, Dan Pearson estaba sentado en un monasterio hindú. Llevaba allí dieciocho meses, meditando solo en una habitación, descansando para el siguiente ciclo de su vida.


Un día, estaba meditando y, de pronto, al bajar por una calle y al dar la vuelta a la esquina había una casa. Al día siguiente, bajaba por otra calle y al dar la vuelta a una esquina: la misma casa. Ocurrió lo mismo todos los días durante una semana. Pearson opinaba que era un lugar especial en San Diego y tenía el impulso de ir allí. En el curso de dos semanas, abandonó el monasterio y volvió a San Diego


Se subió a un coche, sin saber hacia dónde se dirigía, y terminó en un destartalado polígono industrial en los alrededores del centro que se elevaba frente al tambaleante Grand Pacific Hotel. Una desconocido le dijo "Idílico hotel antiguo, ¿verdad?" Pearson estaba de acuerdo. El desconocido le habló del movimiento de conservación que pretendía revitalizar el centro, sobre los planes de convertir los barrios bajos en el distrito histórico de Gaslamp y llenarlo de tiendas, restaurantes y galerías en torno a Horton Plaza, el centro comercial Esther-cum-Disney que había dado comienzo a la recuperación del centro. Pearson estaba intrigado. Se fue a casa de un amigo, encendió el televisor por primera vez en un año y medio y en las noticias hablaban del mismo hotel, el Grand Pacific.


Si Dan Pearson había aprendido algo en el monasterio fue a seguir sus instintos, a prestar atención a esas señales que parecían susurrarle: venga por aquí, por favor. Y eso hizo.


-Compró esa casita en la esquina y la convirtió en su hogar

-Creó una asociación que adquirió el Grand Pacific Hotel.

-Asumió la función financiera del distrito de Gaslamp y comenzó a desarrollar sus propios proyectos de restauración

-Se cruzó en Gaslamp con una mujer comprometida llamada Kit Goldman que deseaba abrir un teatro en la zona. La encontró en una sala de baile china abandonada, financió su reconversión y se casó con ella

-Su empresa continuó comprando, después del Grand Pacific, los otros únicos dos hoteles del centro que permanecían en pie desde el auge urbanístico de la ciudad original de la década de 1880. Pearson los desmanteló ladrillo a ladrillo y, a continuación, los volvió a levantar a unas pocas manzanas, uno junto al otro.

El resultado es un conjunto sorprendentemente elegante y sofisticado que se eleva como un salón de exposiciones del resurgimiento romántico de San Diego, Horton Grand Hotel. 

La nueva ubicación del hotel – El distrito de Stingaree - El Canary Cottage de Ida Bailey

La nueva ubicación del hotel – El distrito de Stingaree - El Canary Cottage de Ida Bailey


El Horton Grand Hotel ahora se yergue con una elegante distinción en lo que una vez fue el corazón de la versión famosa de San Diego del distrito Barbary Coast, el distrito Stingaree.


El Stingaree era la sección abierta de una ciudad joven, sin pulir, una fusión de tabernas, salones de juego, fumaderos de opio y burdeles con algunos pocos negocios legítimos mezclados de por medio.


A pesar de las campañas de limpieza ocasionales, el Stingaree siguió siendo el centro de la actividad de dudosa reputación durante décadas.


Ida Bailey era la madama más famosa y llamativa de todo el distrito. Su casa de mala reputación, el Canary Cottage, se levantaba cerca o encima de donde se encuentra hoy día el restaurante del Horton Grand Hotel. Además de sus atributos escarlata, el Canary Cottage era famoso por servir algunos de los mejores platos y mejores bebidas de la ciudad. Aunque la ocupación de Bailey dejaba mucho que desear, sus gustos culinarios eran impecables.


En 1983, la policía hizo una redada y clausuró el Silver Moon, en la esquina de la Third con Island refiriéndose al local como “probablemente el peor rincón de Stingaree.” Sin embargo, en 1909 debido al clamor público espoleado por las mujeres de la liga puritana de San Diego para limpiar la zona, el Stingaree estuvo cerca de cruzar el punto de no retorno.

Detalles del histórico Horton Grand Hotel

Lámparas en habitaciones estándar - Habitaciones estándar del Horton Grand Hotel

Siempre que fuera posible, se emplearon materiales originales de la época, incluido el cristal original del s. XIX de las ventanas. El efecto general evoca pequeñas porciones de tiempo, como episodios. Aunque los servicios modernos tampoco están demasiado lejos.


Algunas de las piezas antiguas son bastante grandes. Al igual que las pequeñas piezas del hotel, se trajeron de muchos lugares diferentes. El mostrador de registro y la barra del Palace Bar de roble oscuro se encontraron llenos de polvo pero intactos en una iglesia de Nueva York.

Ida Bailey’s Restaurant

Ida Bailey era la madama más famosa y llamativa de todo el distrito de Stingaree. Su casa de mala reputación, el Canary Cottage, se levantaba cerca o encima de donde se encuentra hoy en día el restaurante del Horton Grand Hotel. Además de sus atributos escarlata, el Canary Cottage era famoso por servir algunos de los mejores platos y mejores bebidas de la ciudad. Aunque la ocupación de Bailey dejaba mucho que desear, sus gustos culinarios eran impecables.


Por eso pareció una idea lógica que el Horton Grand Hotel pusiera a su restaurante su nombre en su honor.


Los comensales que lleguen al Ida Bailey Restaurant accederán a un espacioso atrio iluminado y calentado por el sol que se cuela por los tragaluces y amplios ventanales que dan al patio de ladrillo. Inaugurado en junio en el Horton Grand Hotel.

Palace Bar y la escalera

El Palace bar, con sus paredes paneladas en roble, posee un aire de tranquilo refinamiento. Es la clase de lugar en la que las personas se encuentran con un buena copa de jerez para conversar. Cuando alguna vez la noche, húmeda por la cercanía del agua, amenace con entrar, podrá expulsarla rápidamente con un alegre fuego en la chimenea de mármol del bar. Por encima de la chimenea, un espejo con un marco de oro de casi 2,6 m refleja la barra. Y alrededor del espejo: un mural repleto de exuberantes diosas griegas animarán el espíritu de cualquier hombre.


Al entrar en el bar desde el lobby, los clientes pasan la magnífica escalera central del hotel. Retirada del hotel original, se llevó a su nueva ubicación para su reconstrucción. Faltaban grandes porciones que tuvieron que ser recreadas con sumo cuidado. Hubo que retirar innumerables capas de pintura y barniz. Hicieron falta meses de paciente artesanía y más de un cuarto de millón de dólares antes de poder devolver la belleza a la escalera de roble tallada a mano de 200 años su antiguo esplendor.

Palace Bar

Detalles de estilo victoriano en el Horton Grand Hotel - El hotel más antiguo en San Diego

El magnífico Palace Bar cuenta con esos elementos como paredes paneladas de roble oscuro, espejo con marco de oro de casi 2,6 m, un elaborado mural de diosas griegas pintado a mano, tallas de madera en toda la barra, una impactante escalera central que formaba parte de la estructura original. 

Huéspedes ilustres del Horton Grand Hotel

Recuerdos de huéspedes como Kalakua, Rey de Hawaii o Benjamin Harrison, Presidente de EE. UU. Estrellas de Hollywood como George Raft y Lou Costello; Wyatt Earp, sus ojos fríos como el reflejo del bronce; héroes deportivos como Jack Dempsey, Joe Louis, y la querida Babe Ruth que elevó el concepto de home run hasta convertirlo en una forma de arte.

El Horton Grand Hotel le hace señas

Detalles de los miradores del Horton Grand Hotel - Encanto victoriano en el distrito de Gaslamp de San Diego

La primera vez que pose los ojos en el Horton Grand Hotel se dará cuenta de que esta joya arquitectónica clama una atención más detallada.


El panorama hotelero de San Diego está salpicado hoy en día con todo tipo de restaurantes, hoteles y clubes. No obstante, lo más seductor y, de hecho, también uno de los hoteles más peculiares de EE. UU., es el Horton Grand Hotel.


Uno de los motivos por los que el hotel es tan único es que realmente son dos hoteles en uno. Son dos de los hoteles más antiguos de San Diego y se trasladaron a esta ubicación, ladrillo a ladrillo, por la visión de un promotor local llamado Dan Pearson.


Situado cómodamente en medio de torres de cristal y acero pulido, y tan solo a unos cuantos metros del centro de congresos, es un refugio de elegancia, gracia y civilización. El Horton Grand, emperatriz de los hoteles de San Diego, ha comenzado un proceso de renovación.


La experiencia en el Horton Grand Hotel comienza en las puertas cuando un aparcacoches se lleva su vehículo hasta una de las tres zonas de estacionamiento privado. En el interior, lejos de la bulliciosa ciudad, sus sentidos se ajustarán a miradas, sonidos y aromas sutiles de un pasado glorioso, todo ello mezclado con la perspectiva de un futuro brillante.